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¿Vivir más y mejor? Los secretos de la longevidad

  • Foto del escritor: Casa Hogar Nueva Esperanza
    Casa Hogar Nueva Esperanza
  • 9 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 24 nov 2025


El estudio de la longevidad y calidad de vida reúne no solo el porqué cada vez vivimos más, sino igualmente el cómo vivir mejor esos años (con salud, vitalidad y alegría, por ejemplo). Los estudios científicos sobre cómo lograrlo son cada vez más comunes, pero suelen resultar difíciles de leer, demasiado técnicos.


Afortunadamente, hoy existen herramientas (como NotebookLM) que nos ayudan a "traducir" esa ciencia en consejos cotidianos. Gracias a esto, estudios como el de "Super Agers" (Superancianos) del cardiólogo, genetista e investigador Eric Topol, se comunican más fácilmente.


¿La conclusión principal? No existe ninguna pastilla mágica que supere el poder de un estilo de vida saludable. Topol agrupa los hallazgos en cuatro pilares sencillos que todos podemos empezar a aplicar, sin importar la edad, porque todos llegaremos (si tenemos suerte) a ser adultos mayores.



1. La alimentación, más fibra y seguir horarios. No se trata de dietas extrañas. La ciencia sugiere volver a lo básico: una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva, y menos alimentos "ultraprocesados" (esos paquetes con listas larguísimas de ingredientes artificiales).


De igual forma, no descuidar la fibra, que es vital para nuestro colon y para controlar el azúcar y el colesterol. Un truco sencillo para mejorar nuestra ingesta es comer siempre a las mismas horas y tener nuestra última comida más temprano (unas 3 o 4 horas antes de dormir). Esto ayuda a nuestro "reloj interno" (también llamado reloj circadiano) a funcionar correctamente.


2. Actividad física para nuestro cuerpo y nuestra mente. El ejercicio es quizás la "medicina" más potente que existe, tanto para el cuerpo como para la mente. Pero no se trata solo de caminar. A medida que cumplimos años, perdemos masa muscular. Por eso, es vital hacer ejercicios de fuerza y de equilibrio. Como bien dicen algunos entrenadores: no entrenamos sólo para vernos de x o y forma, sino para llegar a una vejez funcional, siendo capaces de movernos con libertad y sin dolor.


3. El sueño, nuestro taller de reparación. Dormir bien no es un lujo, es una necesidad para nuestro cerebro. Lo ideal son al menos 7 horas. Dormir menos de 6 horas de forma habitual puede aumentar el riesgo de problemas de memoria a largo plazo. Para lograrlo se debe practicar una buena "higiene del sueño". Esto significa tener una rutina para dormir: acostarse y levantarse a la misma hora, mantener el cuarto oscuro, fresco y tranquilo. Y, muy importante, evitar las pantallas al menos una hora antes de dormir.


4. El entorno y la conexión social. Somos seres sociales. El aislamiento puede ser tan dañino para la salud como algunas enfermedades. Hablar y compartir con los demás es vital.


Además, debemos cuidar nuestro entorno. Pequeños cambios, como usar botellas de vidrio o de acero en lugar de plástico, nos ayudan a reducir la exposición a microplásticos (pequeñas partículas que pueden llegar a nuestro organismo) y a otros contaminantes. También es importante ser conscientes de la calidad del aire que respiramos. La exposición crónica a la contaminación, específicamente a las PM2.5 (partículas microscópicas en el aire, mucho más pequeñas que un cabello, que pueden llegar a profundidad a nuestros pulmones), puede afectar nuestro corazón y cerebro. Topol incluye esto en su definición de "estilo de vida saludable" porque, aunque no siempre podemos controlarlo todo, sí podemos intentar buscar ambientes más limpios cuando sea posible.


En Casa Hogar Nueva Esperanza velamos por todos estos puntos respaldados por la ciencia: comida saludable, horarios de comida y sueño, un entorno libre de contaminación en un barrio con muchas zonas verdes, fomento de la actividad física y actividades en comunidad. Porque el objetivo no es solo vivir más, sino vivir mejor.


En el mundo existen lugares certificados de alta longevidad, se les llaman "Zonas Azules". Oficialmente, son regiones del mundo donde la gente vive más tiempo y con mejor salud que el promedio, a menudo superando los 100 años. Estas áreas incluyen la península de Nicoya (Costa Rica), Okinawa (Japón), Cerdeña (Italia), Icaria (Grecia) y la comunidad adventista de Loma Linda (California).





Aunque Colombia aún no cuenta con una "Zona Azul" reconocida oficialmente a nivel mundial, sí presenta zonas con mayor longevidad que otras. Estudios recientes, como la Encuesta SABE Colombia 2015 (Salud, Bienestar y Envejecimiento) y el Proyecto Centenarios (COOLCEN), han encontrado que en la costa norte del país, especialmente en Bolívar y Sucre, hay una mayor concentración de centenarios (mayoritariamente mujeres).


¿El secreto? Su capacidad para adaptarse a los cambios, vivir con un propósito claro y mantener fuertes lazos de afecto social. De esta forma, los más longevos no son los de mayores ingresos ni los de mayor educación; tampoco los poseedores de una genética especial; son los que más comparten.


De esta forma, es una labor de todos, en comunidad, estrechar lazos y acompañarnos; de esto dependen nuestros años y nuestra calidad de vida.



 
 
 

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